Las Hijas de Tara

Las Hijas de Tara es una novela híbrida: mezcla fantasía (hay magia) y ciencia ficción (hay robots). Fue publicada en 2002, casi en paralelo con La Leyenda del Rey Errante, otra obra muy conocida de Laura Gallego.

La versión que llegó a mis manos —y que compré— es la edición Minotauro 2021, en tapa dura (me encantan los libros con tapa dura), con una portada claramente inspirada en la fantasía épica… pero con un robot. Esa imagen, sumada a una tipografía cuidada y al prestigio de la autora, fue la combinación perfecta para justificar la inversión de tiempo y dinero.

Premisa de Las Hijas de Tara

Las Hijas de Tara cuenta la historia de Kim, una joven mercenaria que vive en una ciudad tecnológica del futuro. Tras cumplir con éxito un encargo de un cliente desconocido —robar un robot aparentemente común— comienza a ser perseguida sin entender muy bien por qué.

En su huida se ve envuelta en un conflicto global entre Tara (una entidad que recuerda a Gaia o a la Pachamama) y el mundo tecnológico que ha intentado dominarla.

La historia se desarrolla en un mundo distópico, con zonas altamente contaminadas y ciudades amuralladas, hipertecnologizadas, en permanente tensión con una naturaleza invasiva y activa, casi consciente.

¿Qué impresión me deja?

La novela me resultó entretenida, pero con gusto a poco. Como si uno se encontrara con una historia que merecía más tiempo, más dedicación, más páginas.

Ese coitus interruptus literario, sin embargo, tiene una explicación: la historia, antes de ser novela, fue concebida como guion audiovisual. Y eso se nota. Los personajes tienen un desarrollo más bien pobre, funcional a la trama, pero limitado en profundidad.

A mí, en lo personal, los personajes no me dejaron del todo satisfecho:

ni por su complejidad,

ni por su evolución,

ni por su capacidad de generar una empatía que vaya más allá de la necesaria para terminar el libro.

Virtudes de las Hijas de Tara

La Historia: La trama es entretenida y atractiva. De hecho, es precisamente por eso que uno lamenta que la novela no haya ido más lejos. La idea de fondo es potente y da para mucho más de lo que finalmente se explora.

El Estilo: Laura Gallego escribe bien. No lo digo como académico —no lo soy, al menos no en literatura— sino como lector habitual de fantasía. Su prosa es amena, ágil y sencilla, y eso es una gran virtud. Da gusto leerla.

Los Escenarios al Servicio de la Historia: No es que no haya descripciones; es que Laura Gallego no pierde tiempo en describir de manera aislada. El mundo se construye mientras la historia avanza. Nadie que lea Las Hijas de Tara podría decir que no logró imaginar el escenario donde se desarrolla la trama (aunque, probablemente, cada lector imagine uno distinto).

Debilidades de la Novela

¿Quién soy yo para hablar de debilidades?: Un lector, un escritor novel, y nada más. Desde ahí opino.

Las sorpresas no me parecen bien sembradas: Cuando hay giros narrativos, uno espera ese efecto tan gratificante del “pero claro, cómo no lo vi venir”. Eso se logra dejando migas de pan en el camino. Aquí, en varias ocasiones, los giros deben ser explicados con largos parlamentos, lo que les resta fuerza.

Personajes un poquitín planos: Los personajes cambian poco (con la notable excepción del robot). Sus conflictos son bastante predecibles y los cambios que experimentan suelen ser superficiales y breves. Otros han criticado que los personajes son más maduros de lo que debieran, pero no es una crítica muy aplicable a la fantasía, porque cada universo sigue sus propias reglas.

Con Todo…

Hay algo que no se puede negar: Laura Gallego sabe contar historias.

Sabe mantener el ritmo, construir mundos comprensibles y llevar al lector de la mano sin tropiezos. Ese oficio narrativo hace que uno le “perdone” muchas cosas. No abandona la lectura. No se aburre. Sigue adelante.

Pero al cerrar el libro queda esa espinita: con un poco más de riesgo, de profundidad y de tiempo… esta historia podía haber sido más.

En Chile diríamos que a la novela le faltó quedar un tiempo “envuelta en papel de diario” para que madurara —una práctica doméstica que acelera la maduración de la fruta, y que aquí funciona como metáfora de una idea que necesitaba reposo.

Da la impresión de que la autora terminó la novela con freno de mano, sin dejar volar del todo su imaginación ni meterse a fondo en todos sus personajes.

Dicho eso, si lo que buscas es una novela de verano, o una lectura accesible para que tus hijos reflexionen sobre lo brutal que puede ser el conflicto entre tecnología y naturaleza (si es que aún no lo han hecho tras miles de películas, documentales y reportajes), Las Hijas de Tara es una excelente elección. Yo, al menos, no me aburrí.

Nota Final como Lector

De 1 a 5: ⭐️⭐️⭐️

Siendo el 5 absolutamente indispensable y el 4 totalmente recomendable

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